Nana cruel.

Duerme la niña, encerrada en su cebolla,
con paredes de papel;
que se rompen cuando llora.

Duerme la niña, hasta que sea la hora,
de beberse los vientos;
por otra persona.

Duerme la niña, y por si se despierta,
no hagas ningún ruido,
quédate a oscuras;
a su lado, sola.

Dormía la niña; y mecía sus sueños,
cantándoles nanas de sangre y dolor.

Dormía la niña; por darle a la vida,
un nuevo horizonte, un nuevo color.


Lero.


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