El cuchillo de doble filo.

Cuando era pequeña solía tener miedo a la oscuridad, pero ahora entiendo mejor el por qué. Por la noche, los recuerdos, que son como unos pequeños seres malvados que viven en las sombras, y a los que no les gusta la felicidad ni las multitudes; te atacan. Es curioso como de una forma u otra evolucionamos juntos, no literalmente; claro. Y seguimos jugando a eso de las casualidades. Creo que nuestro hilo rojo se nos ha enredado, un nudo gordo, y yo he aprendido a vivir con esta tristeza. Si no te opones a ella es mejor, más dulce y llevadera. Mientras, vemos pasar la vida como dos viejecitos que ya han vivido mucho y se sientan juntos a recordar en la plaza que les vio crecer. Recuerdos como un cuchillo de doble filo, intentando que sólo sean bonitos y no corten. Lamiéndose las heridas pasadas, y también las cicatrices de hace más tiempo. Pero sin dejar de agarrarlo.

Lero.

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