Revolución silenciosa.
Dios!
Siento que estoy al final de un ciclo enorme. O al principio de algo gordo.
Siento que cada día que pasa tomo más consciencia, en general. Y eso, no sé; es asombroso.
Acabo de pasar unas horas revisando las redes sociales de una Eva fantasma de hace años. En algunos aspectos era muchísimo más vieja antes (de apariencia); pero es que claro, también interiormente.
A la vez me he visto rodeadísima, muchísimos amigos y personas lindas, divertidas y amorosas han pasado y siguen pasando por mi vida. Es muy guay ver que he estado viviendo así.
No obstante, me sorprende ver lo sola que me he podido llegar a sentir estando así de bien acompañada.
También vengo reflexionando sobre la política. Sobre el hecho de que todo es político.
Todo este año me ha lanzado mensajes de ese tipo y yo a veces me he sentido como una farsa, alguien que tengo acceso a un micro pero con poco discurso.
Pero, ¿tengo discurso?
En realidad he defendido con pasión, con cabezonería muchos aspectos muy antisistema en mi vida.
El hecho de dedicarme al arte, de buscar siempre de manera activa la manera de dedicarme a lo que me gusta e influir desde ahí.
Y he sido muy activa, realmente. Hay muchas entradas de google con mi nombre, de mí intentando y logrando hacer cosas: bolos, clases, trabajos, etc. Wow, qué perspectiva más emocionante.
Luego, he decidido que una parte importante de mi música y mi proyecto se base en ensalzar de donde vengo, en mis raíces, lo rural, la tierra. Ahora que estoy en Albacete me siento tan honrada. Veo tanta sabiduría y belleza en algunas cosas de la manera de vivir de aquí.
Con una aparente falta de autoestima la gente hace cosas increíbles como normales. Hay mucho amor, muchísimo amor.
También me parece extremadamente revolucionario el hecho de haber decidido llevarme tan bien con mis exnovios, con sus exnovias y demás vicisitudes odiadas por el mundo monógamo. Llevo años de rebeldía, la mayoría de mis mejores y más estables amistades están formadas por exes y es jodidamente admirable, es muy guay. Aunque regruña, aunque me queje... qué gloria ver esto en perspectiva.
También el hecho de no aguantar malos amores, de no aguantar mierdas ni malos tratos, que a veces viene de más desde un lugar traumático que estoy queriendo sanar y sanando. Pero también como puta decisión política y como persona que se niega, que confía y defiende otra cosa mejor. A veces no aceptar más algo es tan confrontativo como pegarte contra ello.
He aquí mi revolución silenciosa, con la que llevo comprometida ya años, porque es mi meta en esta tierra: el amor. Es quizá la revolución más heavy de todas, pero como no tiene misiles, ni balas... no sale en las noticias, ni es ruda como un macho; pues es menos ruidosa. Pero es lucha, es la fuerza de las mujeres y la pachamama.
No puedo pensar en una mayor lucha que la del amor. La de entregar lo mejor y amar a todo y a todos en cada momento.
Sé que no soy la mejor, y muchas veces también tengo fallos, pero también estoy aprendiendo acerca del amor a mí misma, y a ser compasiva y perdonarme eso. Quiero vivir una vida sencilla.
¿Cómo que no soy política? Soy super política.
Lero.
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