El romanticismo no ha muerto, lo maté yo.

El romanticismo no ha muerto, lo maté yo para que no volviera a darme por culo. Y espero que sufriera mucho la verdad, por hacerme creer tan a fondo la mentira que hasta morí con ella.
Que cuánta razón llevaba el hijo puta de Sabina con eso de que amores que matan nunca mueren. Pero que en el fondo, y desde el principio, la culpa es mía por convertirte en lo único que quedaba cuando fallaba todo lo demás, por encima de cualquier cosa, cualquiera. Hasta que te eché a ti también y me quedé sin nada, te eché a la fuerza y desde entonces estoy tan enfadada conmigo misma que no me dejo vivir tranquila, y yo intento llegar a un consenso, crear una base nueva, pero es que no me convence y no porque no sea convincente, si no porque en mi fuero intento no quiero, y me aferro a ti tanto y tan fuerte que me dejo la vida por el camino. Y a la vez te odio tanto que probablemente la próxima vez que te vea te parta la cara, y eso sólo hará que te odie más, porque seguirás existiendo y te juro que me vengaré de que me hayas querido, te lo juro y sabes que cumplo mis promesas, aunque sea tarde y aunque sea mal. Y no sé que más decirte, si me conoces mejor que nadie, aunque nunca te quisieras creer que te quería, aunque no quisiera quererte, aunque pusiera y ponga todo mi empeño en ello. Te odio por eso, muchísimo, y nunca dejaré de hacerlo, ya lo sabes mi amor. Me has cambiado y espero que sufras para siempre por haberme dejado escapar incluso cuando insistía en quedarme, siempre insistí en ello, invisible a tus ojos. Te pasaste de incrédulo y espero que pagues la desconfianza, así como a ti te encanta que yo sufra también, porque es lo único que te queda, aunque nos intentemos engañar con medias tintas, somos un par de necios cabezones. Pero no te confundas, que si lo único que a mí me queda es aguantar, seguiré aguantando; hasta el final.

Lero.

Comentarios

Entradas populares