El viaje de los yoes.
Estoy en una etapa dulce de mi vida, me estoy conociendo, y siempre he dicho que si los principios no son idílicos no merece la persona la historia.
Soy una voyeur de mi propia vida, y es que siempre me ha podido la curiosidad, soy yo muy licinciáda. Sólo espero no pasarme con el desapego y que se me fuguen mis yoes, a buscar nuevos mundos y a fumarse los versos de otros interiores; contándo los subsuelos dr mis malas noches, a otras lloranderas que finjan escuchar las penas de los pies, plagados de raices, que arrancaron al volver, de vuelta a casa. Y ya que vengáis contádme los vientos, que pudisteis besar, los sueños mojados que vísteis andar por esos caminos que dejásteis atrás.
Bienvenidos míos, os dejé volar.
Lero.
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