Las ideas duran poco, hagan algo con ellas.

En el lugar, pero no en el sitio. Desincronizando el ambiente, dijo que se había marchado de la fiesta porque de las montañas solo se baja cuando estás arriba. En el momento, pero no a tiempo. Tratamos el amor como si fuera algo banal, que nos sobra, como si fuera algo que elegimos. Y lo elegimos, elegimos probarlo, dejarlo entrar; aunque el amor en sí es más de perseguirte con un mazo durante siglos. No se habla nada, sino sin el entendimiento del silencio. Curiosa, la capacidad de algunas personas para leer las mentes; aunque siempre hay vacíos mentales. Gradual. Y clasificado, con los de antes y los de después, en un Top 3.  Tranquilo, la paz de saberte solo de nuevo te llena de confianza. Tranquilo y relajado, como escuchar la 93.6 para ignorar tus pensamientos a las 3 de la mañana. A propósito, como esa excusa que nos ponemos para mejorar de un día a otro un sólo día al año. Electrizante, inevitable, como las personas que siguen las conversaciones más estúpidas hasta las últimas consecuencias, irracionales, enamorantes. Nervioso, como cuando por tu cabeza hay un atasco de autovía de tres carriles con tus pensamientos y todo está lleno de conductores agresivos. Burdo, como esos pensamientos que se amontonan y se estrellan contra tus sienes para acabar muriendo.  Triste, tedioso, absurdo, como cuando ya no importa. Estresante, incómodo, matar el impulso que surge día a día, para reconfigurarte en alguien a quien no quieres. Las ideas duran poco, hagan algo con ellas. El amor dura poco, hagan algo con ello.

Lero. 

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