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La realidad es que yo lo pienso, e igual que hace un año, pienso que no podré querer a alguien así. Aunque no lo piense en el mismo sentido que hace un año, muy dramático y con mucho dolor, la verdad es que ahora es como algo más objetivo, simplemente me parece complicadísimo el volver a decir te quiero a alguien con esa alegría, unas ochenta veces al día, y con la confianza que se tiene con alguien que parece que es de tu familia. No, no creo que pueda llegar a volver a estar así con alguien porque, para empezar, no estoy dispuesta, y para terminar, tendría que ser alguien demasiado especial. Demasiado especial como para que me encante tanto, y demasiado bueno en romper mis barreras, lo cual es actualmente muy difícil. Y yo, la verdad, es que me conformaría simplemente en sentirme así de relajada con la vida, conmigo misma, y con lo que hago como entonces; la persona especial con la que compartirlo queda en un segundo plano, porque inevitablemente va después de eso. Pero bueno, voy progresando, soy capaz de dormirme a las once de la noche más a gusto que un arbusto, y no sabéis lo que valoro eso. Y me gustaría decir que no tengo pena, pero aún me queda mucha, es cuestión de tiempo y empeño que se vaya, no hay que agobiarse con eso. Me gustaría pensar que algún día tendré el corazón tan limpio como para permitir que alguien lo habite de nuevo, pero realmente no lo sé, y tampoco estoy todavía lo suficientemente cicatrizada para empeñarme en ello.
Lero.
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