El mundo está en guerra madre, y a mi me toca luchar.

El pequeño rayo de luna le preguntó a su mamá si podía salir a jugar.
Fuera está oscuro -dijo ella- y tu eres demasiado pequeño para que te vea brillar.
Enfurruñado el pequeño se fue a su cuarto a llorar. 
Ya verá mañana lo que puedo yo alumbrar. Llegaré hasta donde el ojo ni se atreva a mirar. 
Mi pequeño niño, no ve su potencial, ya veré mañana lo lejos que irá.


Volvía a casa sola como normalmente, totalmente involucrada en la misma conversación mental. Un rayo de luna se escapaba de su casa como si quisiera alcanzar alta mar. 
- Quizá señale al amor que me reserva al destino, o a dos enamorados que se abrazan en un bosque oscuro, o es un foco solitario que resalta el vacío en el que debería habitar tu corazón junto al mio. 
- Quizá la luz señale al ciego que ya no puede mirar, que aunque mira y mira no ve que es de tanto escrutar la locura y la ceguera que le impiden avanzar.

Siguió caminando y creyó que no volvería a pensar en aquel rayo concienzudo que marcaba su lugar. Que defendía su derecho a estar ahí y a brillar, usando una brecha escapaba de la cárcel de su hogar. Sabía cuidarse sólo, ser muy lindo y guerrear. El mundo está en guerra madre, y a mi me toca luchar, se cuidarme bien sólo, sonreír y acuchillar.   




Lero.

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