La duda no ayuda.

Podría contarte una historia sin final, podría contarte una historia que empezara por el final, una historia ficticia, una historia real, un cuento de hadas o una guerra en el mar, una historia de gente, de gente que cuente, que cuente con números, que cuente dientes, una historia encantada, de odio y amor, una boda preciosa de un rey sin valor, o de unos salvajes que no llevan trajes, pero tiene pajes con ramos de flor.

Podría contarte, con salero y arte, que una nave hacia Marte desvió su misión, ¿por qué?, por amor. Quería casarse, llamar a sus padres, contratar a un sastre e ir a Plutón, usar los anillos de Saturno, aunque Marte no fuera muy diurno, y hacer un banquete al ponerse el Sol. Seguiría un baile, enorme brillante y lleno de luces de pleno color, y un coro de voces, y luego los roces, pequeñas caricias y muestras de amor. Zapatos gastados, jugar a los dados, los niños cansados de tanta emoción.

Las viejas que lloran, los novios se asolan, la vida que pasa sin más dilación. Podría contarte una historia sin final, podría contarte una historia que empezara por el final, una historia ficticia o una historia real, pero siempre, siempre, llena de POSIBILIDAD.

Lero.


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