Hago pecados, antes era chapista.
Hacía poco o mucho que lo había conocido, el tiempo, como tantas otras cosas es relativo, plástico y caprichoso; pero lo que tenía claro es, que en ese preciso momento se había detenido, marcando un antes y un después.
Pertenecía a un pequeño gremio que estaba en decadencia, triste profesión no remunerada que hacía un bien demasiado útil para la sociedad, un trabajo de esos que nadie observa pero se desarrolla constantemente a nuestro alrededor; todos los días, a todas horas y siempre en momentos importantes, siempre marcando la diferencia, siempre haciendo que el tiempo se curve y tome un camino completamente distinto a nada de lo que hayas conocido antes.
Este es un tipo de trabajo que probablemente tú hayas llevado a cabo alguna vez en tu vida y que, con toda seguridad, te haya afectado, con toda seguridad, en algún momento de tu apestosa vida, si es que hay alguien que realmente te quiere y se preocupa por ti, esa persona haya estado dentro del gremio, de la profesión, aunque sea solo por un rato, para ti.
Si has llegado hasta aquí probablemente te preguntarás de qué trabajo hablo, y como no podría ser de otra manera se trata de los "chapistas", esas personas cuya función es darte la chapa cuando lo necesitas: chapas de ánimo, de ayuda, de motivación, chapas que cabrean, chapas sentimentales, chapas laaaaargas y leeentas, chapas cortas, concisas y claras, chapas con guasa y chapas que te dejan más chafado de lo que venías. Pero, si se trata de una buena chapa, por parte de uno de esos chapistas profesionales, siempre, siempre; chapas atemporales.
Lero.
Pertenecía a un pequeño gremio que estaba en decadencia, triste profesión no remunerada que hacía un bien demasiado útil para la sociedad, un trabajo de esos que nadie observa pero se desarrolla constantemente a nuestro alrededor; todos los días, a todas horas y siempre en momentos importantes, siempre marcando la diferencia, siempre haciendo que el tiempo se curve y tome un camino completamente distinto a nada de lo que hayas conocido antes.
Este es un tipo de trabajo que probablemente tú hayas llevado a cabo alguna vez en tu vida y que, con toda seguridad, te haya afectado, con toda seguridad, en algún momento de tu apestosa vida, si es que hay alguien que realmente te quiere y se preocupa por ti, esa persona haya estado dentro del gremio, de la profesión, aunque sea solo por un rato, para ti.
Si has llegado hasta aquí probablemente te preguntarás de qué trabajo hablo, y como no podría ser de otra manera se trata de los "chapistas", esas personas cuya función es darte la chapa cuando lo necesitas: chapas de ánimo, de ayuda, de motivación, chapas que cabrean, chapas sentimentales, chapas laaaaargas y leeentas, chapas cortas, concisas y claras, chapas con guasa y chapas que te dejan más chafado de lo que venías. Pero, si se trata de una buena chapa, por parte de uno de esos chapistas profesionales, siempre, siempre; chapas atemporales.
Lero.
Comentarios
Publicar un comentario