Acerca de la culpa.
La culpa es un animal pequeño, un roedor enfurecido que, de repente, se cuela por algún hueco pa' morderte en el culo.
Y tú, a la defensiva, avergonzada, con los dedos cruzados dentro de los bolsillos del abrigo.
Rezando porque no descubran que fuiste tú; enfadada y preparada para abalanzarte sobre cualquiera que se atreva, si quiera a pensarlo.
Horrorizada ante la idea de descubrir que al final era verdad, que eres malvada, eres mala y no podrás perdonarte tu error.
Cuesta tanto a veces darte cuenta de que estás siendo egoísta... Sobre todo cuando la intención te engaña y, de veras, pensabas que lo hacías por la otra persona.
Parece que el indicativo es el sufrimiento. Cuando detectas que alguien está siendo injusto contigo, pero luego ves que es al revés y eres tú el injusto, y él solo refleja eso que aún no consigues ver ➝
Para que puedas verlo, y te perdones, y te redimas.
Para aprovechar tu oportunidad de descubrir y sanar esa herida que te hiciste, esa herida que tenías.
Para devolver la culpa; ya que nunca fue tuya.
Lero.
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