Cosas demasiado tristes, que escribes a veces.
Los afortunados no sabéis lo que es tener cristales diminutos en los ojos y que te duela la cabeza por llevar días llorando.
Los afortunados no sabéis lo que es estar tan cansado que te zumban los oídos y no puedes pensar con claridad pero no tener sueño; ni dormirte.
Los afortunados no sabéis lo que es vivir ignorando que nada te hace ilusión, sabiendo que no eres feliz y preguntándote en qué fallaste tanto.
Los afortunados sois capaces de disfrutar de las cosas bonitas de la vida y no os despertáis 3 o 4 días a la semana sintiéndoos jodidamente tristes, porque sí, como si os hubierais tragado la nube negra que rondaba vuestra cabeza hace meses y lloviera mares de barro dentro de vosotros, de cuando en cuando, como si no fuerais capaces de sentir como antes, en su momento y en su lugar; como si os hubierais descodificado y funcionarais mal.
Lero.
Los afortunados no sabéis lo que es estar tan cansado que te zumban los oídos y no puedes pensar con claridad pero no tener sueño; ni dormirte.
Los afortunados no sabéis lo que es vivir ignorando que nada te hace ilusión, sabiendo que no eres feliz y preguntándote en qué fallaste tanto.
Los afortunados sois capaces de disfrutar de las cosas bonitas de la vida y no os despertáis 3 o 4 días a la semana sintiéndoos jodidamente tristes, porque sí, como si os hubierais tragado la nube negra que rondaba vuestra cabeza hace meses y lloviera mares de barro dentro de vosotros, de cuando en cuando, como si no fuerais capaces de sentir como antes, en su momento y en su lugar; como si os hubierais descodificado y funcionarais mal.
Lero.
Comentarios
Publicar un comentario