I. The magician.
Como un truco de magia, estar en una relación revela todas esas partes a las que no puedes nombrar, donde no quieres mirar, porque para el otro es evidente aunque tu hagas de todo por ocultarlas.
Es difícil ocultar estas cosas cuando se está tan cerca.
Y entonces viene la confusión y toda la parte emocional y física que tiene registrados esos recuerdos tan fuertes y ese dolor tan denso libera a los cientos de fantasmas y pesadillas que estaban ahí aguardando.
Tú, entre toda la enajenación y los flashbacks tratas de ver qué parte de todo esto es real y cuál no, y le pides a Dios que haga lo que sea mejor para todos.
Te intentas recordas y poner tu fe y tus deseos en el lugar correcto y te rindes, porque cuando viene la inundación y el desborde uno sólo puede rendirse y confiar en que todo será para mejor, o al menos será como tenga que ser, será distinto.
Pero como decía al principio hay cierta magia en todo esto. Hay algo de magia en poder ver algo muy profundo del otro en todo esto, arriesgarte a que te vean y confiar en que no van a salir huyendo cuando descubran todo lo que había debajo, porque estar sosteniendo todo eso al final es agotador y en algún momento termina por explotar.
Y creo que la magia está en poder salir de ese flashback y darte cuenta de que esto es distinto, que se están quedando aunque no lo entiendan, que hay amor real en todo esto y que quizá el amor es lo único que puede reconfigurar los cables de tu cerebro roto. Esa es la magia, ese es el truco.
Eva.
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