Razones por las que te quiero.

Hace días pienso en vos, porque comencé a enamorarme de ti.
Me asusté porque yo quería ser química, pero como no acabé estudiando eso ahora tengo miedo consciente a que prefiero mi vida sin reacciones catalíticas.
Sin embargo, me estaba enamorando de ti, y lo paré.
Al menos hasta un grado asumible para mi.

Y un secreto es que yo a ratos amo muchísimo, y a ratos agradezco a las personas que tengo a mi alrededor, y soy un ser nostálgico, con exceso de pasado.
Realmente amo siempre, pero soy consciente de que no necesito estar pensando en nadie las 24 horas de mi día.
De hecho es vivir en otro momento y lugar, como ahora hago.

Hace días que pienso en vos y en escribirte una carta que mandar por correo a tu casa en la que te explique por qué te quiero.
Luego no lo hago, sigo pensando en vos y en decirte guapo, repetirte guapo, y que qué sexy y que qué labios más bonitos.
Que eres un niño salvaje y cuando estoy contigo no puedo parar de mirarte, de tocarte, de frotar cabezas y acariciarte el mentón.

Lo que sí puedo decirte y que no te he dicho es que cuando te conocí sentía que tenía que besarte lento, sabía que tenía que besarte así.
Que me irritó sorpresivamente que siguieras ahí al acabar la noche después de verme ser yo.
Que cuando te conocí pensé que tenía mucha suerte de que existan en el mundo personas como tú, y de haberte conocido precisamente yo.

Otra cosa que tampoco sabes es que aquella noche que follando fue tan metafísico, yo estaba maravillada pensando que tú eras tan sagitario y explorador y aventurero como yo.
Y de sentirme partícipe y participante de esa energía.
Y me divierte entenderte bajo esas premisas, y me gustó esa conexión de espejo mutua.

Otra cosa que no sabes es que eres sexy sin querer, a veces como cuando te dan un golpe pequeño y pones cara de dolor.
Que tienes una voz grave preciosa, y te concentras mucho cocinando, y he dormido siestas contigo.
Eres una persona linda de alma un poco oscura y gran corazón.


Y que sobre todo al principio no entendía para nada los por qués por los que te quiero, y que ahora llevo varios días pensando en escribirte una carta en la que explicártelo, y pensando en todas las razones que tengo y en que no tengo ninguna.
Porque creo que esto es racional, y en parte es como caer al vacío en el vórtice de un huracán siendo sostenido por una suave corriente de aire rodeado de hojas.
Relajado en una caída mortal.


Lero.

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