Tengo el espíritu enfermo.Al final se trata de orgullo, ¿no? tanto que ni parece orgullo. Del que ni te deja ver todo lo que hemos conseguido. Del que le da igual no conocer a nadie y no permite que nadie entre en su vida si no consigue lo que quiere del que él decide, ¿de qué sirve entender a las personas si aún así no me sirve si no quiero jugar sucio contigo?. Qué asco ser así, qué absurdo, qué inútil y ridículo. También le digo, que este jueguecito ya me cansa y sé perfectamente lo que has conseguido. El del desafío infinito e inconcluso, del que le gusta la comida pero no se la come por orgullo. Estoy triste y abatida, más de lo que me está permitido, más que desde hace mucho. Ya no puedo jugar más a esto, que ni si quiera he elegido, lo siento pero me retiro. Segunda ronda, que ni si quiera disfruté al principio. Que ya jugué sin la emoción de descubrirlo, sino con la certeza amarga del destino. Buenas noches, a ver si ya revivimos. Espero no volver en mucho, haber tocado ya el suelo y ascender sin sentido. No fallar en mucho, construir todo y seguirlo.

Lero.

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