Eres una enfermedad a la que ya me he inmunizado.
Feliz Navidad, ahora que la damos por finalizada. He tenido y he pasado un tanto tiempo dándome cuenta de ciertas cosas estas navidades. También es una época de revisión mental de los logros y resultados de este año y al mismo tiempo de volver a los orígenes, de remover y pasar unos días en el pasado. No considero que sea necesariamente malo, es también necesario, pero duele y mi pregunta es cuánto es necesario: llorar para superar el dolor, pensar para encontrar respuestas, volver a ciertos temas.
Soy cada vez más consciente de lo que me pasó, la gravedad de las consecuencias y la manera en la que he construido la psique amorosa de mi vida. Quiero desaprender y volver a aprender, hacer bien las cosas y poder vivir sin dañar a nadie, pero por no dañar a nadie estoy yo misma dejando de vivir.
El hecho de que mis emociones se hayan descodificado no es algo tan absurdo. En realidad todo tiene su explicación psicológica y es bastante normal que me pase esto después de haber sufrido lo que viví. La mayor rabia que queda es esa, que esa mierda que te han hecho siga coleando y jodiendo tu posibilidad de disfrutar de las relaciones, en este caso. Que no fueran solo cuatro años en los que estaba sufriendo maltrato psicológico sino que éste ahora se manifieste en miles de aspectos que detecto a diario paralizándome de miedo, embotándome el cerebro de manera que no soy capaz de somatizar mis sentimientos en un momento normal o haciendo que experimente emociones desproporcionadas ante cosas bastante más cotidianas. Me doy cuenta de todo eso, de lo jodido y lo que me han estado condicionando mis traumas, de lo absurdas y normales que son ciertas situaciones o hechos que yo he vivido hiperbólicamente. Que una conversación sobre los sentimientos de dos personas sólo es tan difícil y trascendental para mí porque una persona en el pasado dudaba de mis sentimientos y me machacaba con esas asquerosas conversaciones en las que me hacía plantearme mi relación a diario, y eso lo convirtió en algo traumático, en un problema el cual no podía entender ni resolver, en algo frustrante, violento y que deja una huella en tu manera de percibir el mundo a partir de ese momento, entre otras muchas cosas. Cosas que afectan a tu día a día, como dormir; las cuales, muchas de ellas ya las he conseguido superar, pasito a pasito y con mucho esfuerzo. Y que seguiré superando en el futuro, cuidándome mucho e invirtiendo en mí, y en las personas que merecen realmente la pena, las que saben lo que es querer bien. Aunque como bien dijo Pamela Palenciano a Lolo no le enseñaron a esperar; y a mi Lolo particular tampoco nadie le enseñó a esperar, a esperarme, a intentar que yo cambiase o comprender por qué estaba actuando así. Y aún así sigue dejando mierda buena, sigue estando ahí, y convirtiéndose cada día en una persona más bonita y a la que yo aprecio mucho. Combate conmigo, como todo el resto de gente que verdaderamente me quiere y me ayuda a limpiar toda la basura mental que me dejó. Y que algún día acabaré de sacar, porque esto es una enfermedad a la que yo ya me he inmunizado. Puede que la convalecencia sea larga pero tengo un largo año y el propósito de centrarme en el lado espiritual, de tomarme el tiempo de cuidar y curar estas heridas que llevo tanto arrastrando, conocerme, abrazarme y mimarme. De volver a sentir que merezco que me quieran, que me follen, que se sientan atraídos por mi y sentirme atraída por los demás, que merezco disfrutar y vivir el amor y tener vida amorosa y sexual sin deber nada a nadie, con altruismo, con normalidad, naturalidad y armonía. Vamos a por ello.
Lero.
El hecho de que mis emociones se hayan descodificado no es algo tan absurdo. En realidad todo tiene su explicación psicológica y es bastante normal que me pase esto después de haber sufrido lo que viví. La mayor rabia que queda es esa, que esa mierda que te han hecho siga coleando y jodiendo tu posibilidad de disfrutar de las relaciones, en este caso. Que no fueran solo cuatro años en los que estaba sufriendo maltrato psicológico sino que éste ahora se manifieste en miles de aspectos que detecto a diario paralizándome de miedo, embotándome el cerebro de manera que no soy capaz de somatizar mis sentimientos en un momento normal o haciendo que experimente emociones desproporcionadas ante cosas bastante más cotidianas. Me doy cuenta de todo eso, de lo jodido y lo que me han estado condicionando mis traumas, de lo absurdas y normales que son ciertas situaciones o hechos que yo he vivido hiperbólicamente. Que una conversación sobre los sentimientos de dos personas sólo es tan difícil y trascendental para mí porque una persona en el pasado dudaba de mis sentimientos y me machacaba con esas asquerosas conversaciones en las que me hacía plantearme mi relación a diario, y eso lo convirtió en algo traumático, en un problema el cual no podía entender ni resolver, en algo frustrante, violento y que deja una huella en tu manera de percibir el mundo a partir de ese momento, entre otras muchas cosas. Cosas que afectan a tu día a día, como dormir; las cuales, muchas de ellas ya las he conseguido superar, pasito a pasito y con mucho esfuerzo. Y que seguiré superando en el futuro, cuidándome mucho e invirtiendo en mí, y en las personas que merecen realmente la pena, las que saben lo que es querer bien. Aunque como bien dijo Pamela Palenciano a Lolo no le enseñaron a esperar; y a mi Lolo particular tampoco nadie le enseñó a esperar, a esperarme, a intentar que yo cambiase o comprender por qué estaba actuando así. Y aún así sigue dejando mierda buena, sigue estando ahí, y convirtiéndose cada día en una persona más bonita y a la que yo aprecio mucho. Combate conmigo, como todo el resto de gente que verdaderamente me quiere y me ayuda a limpiar toda la basura mental que me dejó. Y que algún día acabaré de sacar, porque esto es una enfermedad a la que yo ya me he inmunizado. Puede que la convalecencia sea larga pero tengo un largo año y el propósito de centrarme en el lado espiritual, de tomarme el tiempo de cuidar y curar estas heridas que llevo tanto arrastrando, conocerme, abrazarme y mimarme. De volver a sentir que merezco que me quieran, que me follen, que se sientan atraídos por mi y sentirme atraída por los demás, que merezco disfrutar y vivir el amor y tener vida amorosa y sexual sin deber nada a nadie, con altruismo, con normalidad, naturalidad y armonía. Vamos a por ello.
Lero.
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