La ciencia de la impaciencia.
Estoy emocionada, y nerviosa. Llevo un par de años viviendo demasiado rápido y sólo me genera impaciencia, quiero más, a día de hoy tengo muchos más planes y sueños que tiempo para cumplirlos, y me hierve la sangre por dentro, y mi cabeza va a mil revoluciones. Y soy bastante feliz con quien tengo a mi lado, con esas poquitas personas que se cuentan con los dedos de las manos pero que quiero tanto y que hacen mi vida un lugar bastante precioso; y sobre todo por el hecho de que no necesito a nadie, pero si me apetecen. Disfrutar de la vida, de la gente, de mis 19 años y de toooodo lo que me queda, y que lucharé por vivir, y eso me permite disfrutarlo. Sólo el hecho de pensar que me pueda ir a estudiar a yuesei me hace demasiada ilusión y me acojona a partes iguales, y es que si fuera por mí viviría el resto de mi vida mañana. Tengo que aprender a convivir con este ritmo de vida que es horriblemente demoledor, pero que yo he elegido, y que adoro. Me encanta la persona que soy/voy a ser, hay que estar enamorado de uno mismo, y luego ya de los demás. Pero hay que enamorarse, y por cierto, esa mierda de que el primer amor es el más especial a mi no me vale. Es inolvidable claro, pero la persona que consiga enamorarme por segunda vez tendrá mucho más mérito, si la hay, y una tercera más aún, si la hubiera; tampoco me preocupa. Lo que tenga que venir que venga, y que yo sea capaz de disfrutarlo lo máximo posible. Hoy en día me da mucho miedo plantearme estas cosas de manera real (que no filosófico-literaria), pero joder yo este verano he superado alguna que otra barrera en ese sentido, el dejar de sentir pánico a sentir nada por nadie o el conmoverme al sentir que alguien pueda tratarme bien de manera desinteresada en ese aspecto, aunque sean pequeñas cosas las guardo en mi corazón, y en mi mente con cronología vital atrofiada.
Tengo tanta curiosidad de lo que haré en mi vida que no puedo ni esperarme, me estoy pasando de futuro ahora, aunque también disfruto el presente, no puedo negar que estoy muy bien, ¡y qué raro es cuando yo escribo aquí cosas buenas!
Lero.
Comentarios
Publicar un comentario